Decoración / Vida y estilo
Decoración

Paolo Moschino y Philip Vergeylen: Sussex

Paolo Moschino y Philip Vergeylen adquirieron esta casa en Sussex nada más verla por su ubicación y sus jardines.

Paolo Moschino nació y se crió en Italia, estudió ciencias sociales en Florencia. Posteriormente se instaló en Londres y en 1995 adquirió la firma de diseño de interiores Nicholas Haslam Ltd. Philip Vergeylen, nació y creció en Bélgica y estudió Ingeniería de Gestión Comercial en Bruselas. Durante 17 años trabajó como Ejecutivo de Marketing en entidades financieras (en su último puesto de trabajo era Jefe del Consejo de Marketing Global de American Express). Sin embargo, Philip hizo un cambio radical en su carrera profesional y se asoció con Paolo Moschino para dirigir el estudio de diseño de Interiores Nicholas Haslam Ltd. que  fue fundado en 1981 y se dedica a la venta de muebles y accesorios de decoración y al diseño de interiores. Esta empresa ha ido creciendo y evolucionando hasta el punto de llegar a utilizar dos tiendas con exposición y venta al público en el centro de Londres y otra en Chelsea. El estilo de diseño de Nicholas Haslam Ltd ha evolucionado a lo largo de los años: inicialmente, se basó en los principios del diseño inglés, pero cuando Paolo Moschino y Philip Vergeylen tomaron las riendas del negocio le aportaron un toque más internacional a todos sus diseños. Este estudio de diseño de interiores, al que dedicaremos próximamente otra entrada, ha ganado numerosos premios y reconocimientos, entre ellos: ser incluido en la la lista de de los 100 mejores diseñadores en el mundo de Architectural Digest, Elle Decor y House & Garden.

Esta acogedora y a la vez elegante casa de campo en la que hoy se centrado Danvers, y de la que la resvista House & Garden realizó este reportaje en su edición de marzo de 2013,  en está situada en Sussex y fue adquirida por Paolo y Philip sin ni siquiera inspeccionar el interior de la misma.

Al agente inmobiliario (que no se lo podía creer) le dijeron que sabían perfectamente que era la casa que estaban buscando para pasar los fines de semana. Se trataba del refugio perfecto. Situada a una hora de tren de Londres, orientada al sur y con un estilo entre Tudor y siglo XIX. Le dieron mucha más importancia a esta ubicación que a cualquier otra característica del interior.
La primera decisión que tomaron para renovar el interior consistió en demoler el techo del vestíbulo, y una cosa les llevó a la otra. Terminaron rehabilitando toda la casa: abrieron una escalera, demolieron muros y transformaron el granero en una acogedora habitación de invitados.

Fotografía de la entrada principal de esta casa de campo para el reportaje efectuado por House & Beautiful en el año 2013.

Cada espacio de la casa es diferente, cada rincón tiene sus propios colores.  Las vigas de este salón han sido decapadas  y las paredes son blancas. La sensación de espacio en el salón se incrementó haciendo que los muebles más voluminosos – estos dos sofás que vemos en la fotografía superior– tuvieran el mismo color que las paredes y evitando, a la vez,  los colores llamativos. Incluso la alfombra de Isfahani es vieja y descolorida. La intención es potenciar la sensación de luminosidad, teniendo en cuenta que la casa tiene techos muy bajos.

En esta otra habitación presidida por una chimenea francesa del siglo XIX y pintada en terracota, se ha conseguido el efecto contrario es mucho más colorista. Atención a los colores de la alfombra.

La mayoría de las cortinas son de lino: blancas o en tonos neutros. A Danvers le encanta el busto situado sobre la mesa auxiliar de la izquierda de esta fotografía superior (tiene fijación por los bustos) y a Constance, por supuesto, el color azul de esté sofá y los delicados estampados de sus cojines.

Una continuación de la fotografía anterior, en la que podemos contemplar este sencillo comedor. Atención al contraste entre el color y la textura de la mesa y las sillas y a la combinación de los cojines con diferentes estampados. A Constance le encantan la colección de grabados y las dos cómodas que flanquean la chimenea. El interior de esta casa, tiene, en conjunto, colores “envejecidos” o “ensuciados” y puede que en este detalle radique parte de su encanto.

Mesa de roble belga que cubre la parte trasera del sofá.

A Danvers le fascina este busto de terracota de Madame du Barry, a Constance el tapiz que está situado a la espalda de Madame.

Comedor en azul y blanco con colección de porcelanas de Tournai que los dueños de la casa han ido coleccionando durante décadas. Constance lo quiere para ella, Danvers le ha dicho que no hay problema, que imprima la fotografía y será todo suyo.

Fantástico el remate con pasamanería de los bajos de este sofá. Las tortugas son un diseño de Paolo Moschino.

Una preciosa vitrina para almacenar vajillas (es posible que fuese originalmente de caoba) pintada en blanco roto. ¿No os apetece, a veces, atreveros a pintar los muebles antiguos en blanco roto o en verde tiza?

Un jardín y exterior con la mesa lista para el almuerzo. Este perro no perdió de vista a nadie.

La habitación de invitados es un granero reconvertido.

Habitación principal con una cama francesa. Posiblemente el pequeño escritorio sea uno de los pocos muebles en color caoba que habitan esta casa. Se han atrevido con tres estampados distintos que armonizan a la perfección (“para hacer esto hay que saber mucho”… dice Constance): el papel pintado de flores, el estampado floral de la colcha (parece tela de cretona) con motivos mucho más grandes que el de la pared y el cabezal y los pies de la cama en rayas azules y blancas. El toque final lo han puesto los cojines en azul (o con estampados azules) rematados con flecos marrones.

Paolo Moschino y Philip Vergeylen fotografiados en otro emplazamiento. Fotografía archivos Condé Nast

La mayoría de los muebles tienen colores pálidos o están decapados como el de esta fotografía sobre el que descansa una colección de estatuas. La verdad: no sé que pensáis vosotros, pero esta casa invita a que llegue el fin de semana (aun estamos a miércoles) y encerrarse en ella.

Y nos despedimos hasta la próxima entrada, no sin antes desearos una feliz tarde de miércoles.

Si os ha gustado la entrada, os damos las gracias por compartir.

Fotografías Simon Brown para House & Garden

Edición de marzo de 2013

 

Este artículo tiene 6 comentarios

  1. Tiny

    Me ha encantado Laura.Me identifico plenamente con Danvers, en lo que a bustos se refiere, me enloquecen, tengo una colección entera, y con Constance me identifico en lo que se refiere a la porcelana azul y blanco, ya sean jarrones,vajillas, incluso papeles pintados,tapicerías,alfombras…..Estos “síndromes” se desataron en mi persona a muy temprana edad.Un beso.

    • AllThatIsChic

      Hola Tiny: me encantaría ver esa colección. Si llevas tantos años seguro que tienes auténticos tesoros. Yo me podría pasar días enteros buscando piezas
      de este tipo.
      Un abrazo!!!

  2. retroyconencanto

    ¡La pena es no habitar esta casa toda la semana! Es elegante, exquisita y, a la vez, acogedora y confortable; ¡qué difícil conjugar esto! Los bustos son también una de nuestras debilidades , y entre las dos, atesoramos unos cuantos…

    Besos mil de las dos

    J&Y

    • AllThatIsChic

      Pues sí chicas, la verdad es que es una pena. He visto que tienen otras casas. Pero a mí estas casas me resultan
      mucho más acogedoras que el mejor de los apartamentos en una gran capital. No sé, ese espacio exterior, esos jardines y esa sensación
      de aislarte del bullicio es única. Un beso a los dos!

  3. A gusto en casa

    Qué felices vacaciones viviría yo allí jejeje. Un beso, Laura!

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

Este sitio web utiliza cookies para que usted tenga la mejor experiencia de usuario. Si continúa navegando está dando su consentimiento para la aceptación de las mencionadas cookies y la aceptación de nuestra política de cookies, pinche el enlace para mayor información.plugin cookies

ACEPTAR
Aviso de cookies