Decoración / Vida y estilo
Decoración

Miles Redd: a todo color.

C:—Pues nunca había hablado de ÉL pero sí, Danvers, soy fan incondicional de Miles Redd: me gustan sus casas a todo color, impresas o digitalizadas, son toda una experiencia. Puede gustar o no,  pero nunca deja de sorprender.

D:— Constance, no hay por donde coger este estilo. Increíble que este buen señor haya sido alumno de tu adorada Bunny Williams.  En función de como lo miro, en las fotos que me has subido de Harper’s Bazaar, el Miles de marras, a veces, tiene aspecto de estudiante de Harvard y otras de bon vivant, vamos, todo un personaje:

C:—En 1998  ya tenía su propio estudio de diseño de el barrio de NoHo  ¿No me negarás que tiene un estilo glamouoroso? sofisticado, atrevido, acogedor y alocado, añadiría yo.  Se inspira en los años  20 y 30 y lo mejor de Redd, sin lugar a dudas, es su forma de trabajar el color, el uso, casi desafiante, que hace del mismo.

D:—Desafiante sin el “casi”, Constance, más bien suicida, diría yo.

C:—En realidad, hace lo que quiere con el color, salvo (fíjate en este detalle que a mí no me ha pasado desapercibido, a pesar de lo despistada que soy), cuando trabaja en proyectos de decoración a las ordenes del arquitecto Gil Schafer, de quien ya hemos hablado en esta entrada.  Curiosamente,  cuando cuando colabora para este arquitecto, no parece Miles Redd, mejor dicho;  no es que no parezca él, es como si perdiera su identidad. Para que te hagas una idea:  observa con con detenimiento el salón de esta fotografía de AD perteneciente a una casa proyectada por Schafer de cuyo interior se encargo Redd, en el que todo está coordinado a la perfección. Aquí tenemos la clásica paleta de colores en verde seco, granate y con algún toque de ocre y azul … es hasta aburrido o…

«pequeño burgués» como les gusta decir a muchos «cosmopolitas» a los que no les vendría nada mal tomar nota de algún que otro valor burgués, salir a trabajar y no colgarse tanto de los demás. Tenía que decirlo. Es que he sufrido a más de uno a lo largo de mi existencia y como no soy de respuesta rápida, pues, a veces, es escribiendo cuando consigo dar forma a determinadas ideas que se me pasan por la cabeza… ¿Por dónde iba? ah, sí, el salón de arriba: bueno,  quizá   lo más atrevido  sea el estampado animal print de los cojines (que, si lo pensamos bien,  ya es un clásico. Clásico entre los clásicos).

D:—¿Ves?, esta clase de ambientes me gustan. Siempre me han gustado estas casas de estilo yanqui, de hecho; son las que más me gustan a pesar de que no me identifique para nada con este estilo.  No sé si es por ese uso continuo que hacen del color blanco en toda su carpintería exterior e interior: lo que les aporta una luminosidad única o porque, a pesar de que sean suntuosas, por norma general no están sobrecargadas;  tienen los muebles justos y necesarios, eso sí, de una calidad extraordinaria pero sólo los imprescindibles.

C:— Fíjate ahora en este otro salón vía AD de esta foto superior que combina tonos neutros y azules. Lo más extremo que podemos contemplar en este ambiente puede que sea el estampado del sofá ubicado a la derecha de la fotografía,  y si me apuras… el retrato que está situado sobre la chimenea. Incluso me atrevo a afirmar que la butaca tapizada con este chinz estampado en tonos azules y el volante de la cortina son hasta un poco ñoños ¿no te parece? Se percibe la sombra de la mano alargada de Schaffer con su gusto depurado y neoclásico diciéndole a la Redd: «quietooo Miles, ya es suficiente» y fijate en

este otro salón de esta casa de campo vía AD,  de la fotografía superior que sigue la misma pauta. Sofá Chester (esta vez en terciopelo) muebles de época, y la sempiterna paleta entre verde seco, marrón chocolate y algún toque de granate. En realidad, en este ambiente no hay nada que esté fuera de lugar. ¡Ah1 y ahora viene el maravilloso recibidor: el recibidor “Constantiniano” por excelencia, en azul y blanco. En definitiva, salvo algún toque de animal print: ¿estás de acuerdo  conmigo en que estos ambientes son fundamentalmente clásicos, sobrios, elegantes y sobre todo muy american way of life?

D:—Por supuesto, sólo faltas tú, querida, entrando por la puerta, vestida estilo Jackie y cargada de bolsas de tiendas de la Quinta Avenida.

C:—No es descartable, en la Quinta Avenida también está Zara.  A lo que iba, que luego se me va el hilo, ¿ves? ya estoy empezando soñar con un par de brazaletes de Verdura y me disperso.  ¡Ah1, sí, después de toda esta lección de clasicismo, vamos a dejar sólo a Miles Redd, siendo él mismo y sin las pautas de Schafer. Empezamos con esta habitación vía Elle Decor en tono fresa con las paredes forradas de litografías, algunas de ellas son ilustraciones de René Gruau, inspiradas en el New Look de Dior, por cierto, no me digas que no son preciosas:

y este salón en azul azafata, rojo, verde, verde lima y naranja. El espejo girandole (hablaremos de este tipo de espejos en una próxima entrada) de madera (que en un principio parece pintada en un pan de oro bastante matizado) es el ojo que todo lo ve, y foco principal de atención, me encantan estos espejos:

o este otro rincón de su apartamento de Manhattan en morado, azul y amarillo, porque sí, porque le da la gana, por que no lo ve Schafer y porque está en su casa… hay que ser valiente y Redd, además, es torero:

D:— Constance esta mezcla de morado, azul y amarillo no es fácil de digerir. Claro, que pudiendo cambiar la decoración de la casa mensualmente (hay economías capaces de resistir esto y mucho más) si te arrepientes, siempre te queda la posibilidad de redimirte sin traumas.

C:—De acuerdo, no será fácil de asimilar, y hasta puede que la idea sea un tanto descabellada o un “despropósito” como te gusta decir a ti, pero es atrevida y no te deja indiferente. Otra cosa es pensar en ella por mucho tiempo. Ahora estaba imaginando este  color morado mezclado con un tono naranja,  pero vamos a pasar al verde de esta casa vía Elle Decor que Miles Redd decoró para una socialite neoyorkina que posa vestida con una falda de patchwork (que también lleva todos los colores del arco iris) en la imagen continua. Me quedo con el busto y el sombrero chino:

D:— Es menos extremado, pero creo que es una pena pintar las ventanas en el mismo color de las paredes: pintadas en blanco ganarían en luminosidad. Esa unidad de color le da un aspecto monótono a todo el conjunto.

C:— Y ahora… una foto vía AD de un rincón del salón de su casa en Manhattan. Rosa y rojo pueden combinar muy bien y otra mezcla de colores que me encanta es morado y rojo. Creo que fue invención de un modisto francés, siempre hay alguien que tiene que dar el primer paso para romper los esquemas y las dictaduras de la moda. Los demás copiamos (o nos inspiramos como suelen decir en muchos blogs pijines):

D:—Constance, este rincón se salva gracias a los maravillosos retratos que están colgados en la pared, en especial, el más grande de ellos, que puede apreciarse mucho mejor en la primera fotografía de esta entrada. No puedo con el color rosa. Me recuerda mucho a los años ochenta, igual me ocurre con las paredes en tono melocotón. No, de ninguna manera. Bueno, la puerta tapizada en esa especie de imitación a piel de cebra tiene su punto, pero uff, me lo has puesto difícil.

C:—Y aquí, querido… aquí tienes a Miles Redd yendo a lo suyo, en todo su esplendor. Se ha quedado solo, por cierto, me gusta el bicho (parece una mosca)  del techo (me pregunto cómo lo habrá sujetado al cielorraso con esas patas, en apariencia, tan frágiles):

D:— Vamos a ver, imaginación no le falta, pero dime la verdad: ¿cuánto tiempo podrías resistir habitando este salón?, por cierto, la mezcla del azul de la pared y el amarillo chillón de las cortinas me recuerda a un anuncio de Ikea. El cuadro central no está mal.

C:—  Y ahora te invito a que pases a ver el showrom que decoró para Oscar de la Renta Home en Nueva York, en  el que hizo uso deuna colección espectacular de sedas, bordados, terciopelos y ropa de cama de Lee Jofa.  Esta sala se tapizó con telas de seda en verde esmeralda. Me gusta este dormitorio:

D:—Demasiado verde, Constance, la falta de contrastes lo hace desesperadamente monótono. ¡Claustrofóbico!

C:—¿Y qué me dices de esta puerta de doble hoja en dos colores, amarillo y azul? no me digas que no es espectacular.

D:— Más Ikea no, por favor:

C:— Aquí tienes una foto de la casa de la madre de Miles en Atlanta. Yo creo que la señora Redd tiene un gusto más clásico, sin embargo, es indiscutible que su hijo ha intervenido en la decoración, me encanta el estampado de la tela que cubre esta mesa y el fleco de pasamanería con el que han rematado el dobladillo,  y a continuación …

vía House & Beautiful un baño de invitados con un papel precioso. Mira, para que no te quejes, la carpintería es blanca muy “amerricana” como a ti te gusta…

y este comedor es de lo más acogedor. La mezcla entre azules y amarillos aquí es más suave, tan suave como el comedor de la

la casa de Miles que veremos en la siguiente fotografía, es contiguo al salón en tonos amarillos verdes y morados que hemos contemplado antes. Fíjate en el biombo. La verdad, a este buen señor debe resultarle necesario escoger colores más sosegados en alguna habitación:

y en esta otra esta fotografía puedes ver el interior de una casa de playa (me imagino de Palm Beach, Los Hamptons o similar) con papel pintado en motivos geométricos (este tipo de estampados hacen furor este año): azul marino, blanco y fucsia. Me encantan los cuadros de las cacatúas con todos los detalles del plumaje:

y esta cocina en exceso sofisticada y nada práctica. No me quiero imaginar el aspecto de la encimera de cristal cuando se trabaja en ella a pleno rendimiento, pero es monísima:

C:— Constance, esta es tu cocina ideal. Una cocina para ser vista, sin que jamás se utilice, ¿qué más quieres? tienes que adorar a Miles Redd por la fuerza.

D:—Y por último una muestra de los papeles pintados que diseña para otra firma de papeles, este que he seleccionado para la imagen destacada del post de hoy es maravilloso:

C:— Con pajaritos incluidos como le gustan loso papeles pintados a lady Contance, por cierto, hacía ya mucho tiempo que tú y yo no teníamos una conversación.

D:—Pues, sí, la verdad es que sí, no siempre estoy para debates. Si te fijas un poco, he añadido en la web, debajo de la ventana de suscripción el widget de Instagrám para que puedan seguirnos o seguir algunas de las fotos que ponemos, ya sean del blog o las que hacemos nosotros mismos. Seguro que ni te has enterado, ah y he instalado el plugin de la política de cookies. Todo en regla. La verdad es que hay plugins fáciles de instalar que apenas necesitan configuración. Me apetece añadir un amplificador de imágenes para nuestros lectores, pero me estoy volviendo loca para configuralo (lo conseguiré) y tú, si tú, no me mires con cara de escéptico,  podrías coger algún tutorial y darme una manita de vez en cuando.

Y nos despedimos hasta la próxima entrada no sin antes desearos a todos un buen inicio de semana y que recuperéis el ritmo de trabajo con las pilas cargadas para afrontar lo poco que nos queda de este primaveral mes de abril.

Nos vemos en la siguiente entrada.

Si os ha gustado este post, os damos las gracias por compartir.

 

 

 

 

 

Este artículo tiene 4 comentarios

  1. Tiny

    Muchas gracias Laura, me ha encantado, instructivo, y muy irónico.Un abrazo.

  2. retroyconencanto

    Qué divertida conversación entre Constance y Danvers, Laura… Y muy instructiva, por cierto. Nos ha encantado ver la diferencia entre este diseñador en estado puro, y bajo la batuta de un jefe o colaborador… Sin duda alguna nos quedamos con el primero y sus originales y atrevidas mezclas de color.

    Un beso grande de las dos

    J&Y

    • AllThatIsChic

      Ayyy, la batuta. Es que, me imagino que les debe pasar a la mayoría de decoradores: no les deben dejar ir a su aire al cien por cien. Personalmente me encanta Miles Redd, pero me gusta verlo como si de un espectáculo se tratara… de ahí a atreverse a decorar tu propia casa de esa manera hay un trecho muy largo. Un beso a las dos.

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