Decoración / Vida y estilo
Decoración

Librerías: 34 propuestas chic

Constance ya no sabe dónde guardarlos ni que inventarse a este respecto. Lo ha intentado todo: en estanterías, libreros,  mesas de noche, mesas de centro y en el suelo ¿para qué nos vamos a engañar? Los antiguos, aquellos libros de bibliófilo que casi nadie lee con tapas de cuero repujado y gastado que llevan títulos como: Crónica Militar,  Año Santo,  Compendio de Legislación Civil de 1910,  Guía Baedeker y curiosidades por el estilo (de los que nadie debería desprenderse) procura ubicarlos en la parte más alta de las estanterías. Siempre dice que esa es su mejor estrategia: “quedan elegantes y no hay necesidad de encaramarse porque no los voy ni a tocar, salvo para quitarles el polvo de tanto en tanto”. Otros (los suyos de verdad) conviven juntos en un mismo librero y agrupados, algunas veces, por la nacionalidad de sus autores y en otras ocasiones (cuando le da una vena o una fiebre especial con un determinado autor), tiende a agrupar toda o parte su obra. En su casa hay libros, revistas, catálogos, libretas y hasta folletos de publicidad en cajas de mimbre de Zara Home (que sí, que no es precisamente la mejor opción) pero le resulta cómoda para tener lo más cerca posible aquellos libros o revistas que necesita consultar en un determinado momento o arrastrar muchos de una sola vez cuando necesita transportarlos sin dejarse las cervicales en el intento.

A pesar de que se inventaran los eBooks, de la velocidad del internet (o la internet) y de Wikipedia (que aunque no sea muy de fiar, ya no concebimos la vida sin ella): nos sigue gustando el libro en papel. Posiblemente no exista un objeto en este mudo, por muy valioso que sea, que le dé más vida a una casa. Libros y velas… velas llameantes a partir de la cinco de la tarde o antes. Y esta tarde (una tarde luminosa a rabiar, por cierto), Constance, nos ha preparado nada más y nada menos que 34 propuestas chic, como le gusta decir a ella, sobre librerías de diversos estilos:

Impecable librería en una habitación pintada en tonos neutros y perfectamente ordenada, vía www.arafen.com.

Comenzaremos con librerías en tonos blancos y neutros. La que vamos a ver a continuación está dividida en dos partes iguales que flanquean la chimenea y el espejo de estilo francés. Frente a ella: una mesa con seis sillas de comedor tapizadas con una de esas telas de Pierre Frey que le quitan el sueño a Constance y de la que no va a volver a dar la referencia porque, de lo contrario, Danvers le dirá que se repite:

Otra librería en madera natural esta vez con puertas abatibles (gran idea para que los libros se conserven mejor y estén libres de polvo) vía Mark D. Sikes. Atención a la mesa de centro repleta de libros perfectamente ordenados de forma circular:

Una de las librerías favoritas de Constance era la que tenía la duquesa de Devonshire, no en Chatsworth sino en la Old Vicarage: aquella entrañable casa del siglo XVIII en la que se retiró Deborah definitivamente cuando: “los corredores de Chatsworth empezaron a parecerle cada vez más largos”.  De esta casa hablamos en esta entrada. Frente a la abarrotada estantería podemos contemplar su escritorio inglés de caoba y una preciosa silla Chippendale faux bamboo:

Estantería lacada en blanco presidida por un sofá Chester en cuero, tapizado en capitoné  y desgastado como Dios manda vía House & Beautiful. Para desgastar un sofá Chester “como Dios manda”, nada mejor que adquirirlo cuando nuestros hijos empiezan a dar sus primeros pasos. El desgastado del borde de los asientos es el más logrado de todos, por lo siguiente;  como los angelitos suben, bajan y trepan constantemente sobre este sufrido mueble y sus pies no llegan a tocar el suelo, rozan constantemente  esa zona del sofá con los talones de sus zapatitos. Desgaste auténtico, estudiado y probado, nada de imitaciones:

De Isabel López-Quesada es esta otra librería fragmentada por  una chimenea de piedra natural un tanto desgastada (ahí radica su encanto) y que, a simple vista, parece de marés. La butaca de inspiración Charles Eames tiene aspecto de ser cómoda a rabiar.

Otra estantería en color blanco ocupando todo el lateral de una  pared. Las pantallas en azul marino,  la mesa de caoba y las sillas de cuero ponen el toque de color. Ese ramo de dalias de color granate es precioso. Por cierto, debe ser época de dalias.

Otra  gran librería en forma de boiserie proyectada por Bunny Williams, flanqueando una puerta con dintel de estilo neoclásico. No está nada mal:

En blanco, negro y rojo con mesa de comedor incluida de Alessandra Branca. Atención a los apliques con pantallas rojas y a la puerta tapizada en (parece terciopelo) de color rojo:

Dos librerías distintas lacadas en blanco (la primera con un sutil toque de brillo) proyectadas por Luis Bustamante; en la segunda fotografía una de las librerías separa dos ambientes distintos:

Sencilla librería ocupando toda una pared desde suelo al techo con escalera y butaca de lectura rojas:

Sofisticada y contemporánea, con formas ondulantes, diseñada por Jean Louis Deniot, fotografía vía AD:

Clásica, con libros clásicos y de aspecto invernal, proyectada (tiempo atrás) por Mark Hampton (de las que le gustan a Constance, sí o sí):

En madera natural haciendo un guiño a la alfombra y las tapicerías desgastadas y fundiéndose con el tono de las pantallas de las lámparas. Proyectada por Robert Kime:

Clásica a rabiar con maderas impecables, parece la biblioteca de un internado inglés pero se trata de un duplex en París en el que habita el mecenas, editor y cofundador de Yves Saint Laurent, Pierre Bergé :

Esta foto pertenece a una biblioteca y no es privada:  se trata de la  Oberlausitzische Library Of Science, de Gorlitz, en Alemania:

Otra librería clásica con libros clásicos. Rodeada de pinturas y grabados.  El busto es el centro de atención a pesar de todo (magias y misterios de la decoración). Fotografía vía www.contentinacottage.com:

En tonos oscuros con paredes de color ocre. Presidida por un mesa y sillas Imperio con maderas policromadas que quitan el hipo, fotografía vía AD:

Colosal y auténtica, sobran la bañera y el lector en su  interior:

Verde, verde y verde: esta librería ocupa todo un lateral en esta habitación de la que veremos dos fotografías desde dos perspectivas diferentes de la misma. Preciosos los apliques de la repisa de la chimenea. Los retratos (ese fondo oscuro de los retratos antiguos contrasta de maravilla con cualquier color) son el corazón y el alma de este ambiente. Fotografías  vía AD:

Otra librería de estilo inglés, también en verde;  con paredes tapizadas con tela a rayas de Colefax & Fowler:

Esta vez en verde carroza, otra librería proyectada por Bunny Williams:

Aquí se han  lacado en rojo la librería y la puerta de doble hoja que da acceso al porche. El contraste de este rojo con el verde seco del sofá es formidable, fotografía vía AD:

En este caso se ha lacado en rojo (un rojo mucho más apasionado y atrevido que el de la fotografía anterior), la librería, las ventanas y hasta los techos. Se trata de una laca roja con un toque de brillo. Foto vía AD:

A continuación la biblioteca de Birr Castle en Irlanda. Paredes rojas contrastando con todo tipo de antigüedades. “El biombo, mira que biombo”… dice Constance, incombustible. Fotografía vía AD:

La biblioteca de Javier Marías:

La biblioteca de Umberto Eco:

Pasamos al azul total: salvo el techo de esta habitación. Foto vía AD:

Una sencilla librería en azul intenso presidida por un sofá de estilo isabelino pintado en pan de oro y tapizado con tela de rayas blancas y azules. El resto de la habitación sigue una paleta cromática de blancos y neutros.  Atención a la mesita de estilo chinesco. Foto vía House & Home:

Otra librería completamente azul pero combinada con sofás de colores neutros, foto vía AD:

En azul oscuro y puertas en blanco.  Las sillas Tulip le restan sobriedad a esta antigua mesa de comedor ovalada con sorprendentes patas en forma de garra. Foto vía www.betweennapsontheporch.net:

 

Una librería empotrada en una pared de color rosa proyectada por Miles Redd:

Y con esta última fotografía cerramos este post escuchando el sonido de los tambores marcando el paso de los cofrades que nos llega desde el exterior,  nos despedimos hasta la próxima entrada.

Feliz miércoles.

Si os ha gustado esta entrada, os damos las gracias por compartir.

Este artículo tiene 6 comentarios

  1. retroyconencanto

    Estamos de acuerdo, Laura, los libros dan vida a un hogar… ¿No te pasa que cuando vas a casa de alguien por primera vez, buscas la librería o el mueble donde almacenan los libros? Nosotras sí, y que raro se nos hace cuando vemos que no tienen… ¡Todos los ejemplos de librerías que muestras hoy son magníficos! Las nuestras son muy normales, pero atesoran prácticamente todos los libros de nuestras vidas.

    Un beso grande de las dos

    J&Y

    • AllThatIsChic

      Exacto me pasa lo mismo. Busco la librería. La librería atesora, de alguna manera, parte de nuestra vida. Un beso enorme a vosotras.

  2. Jesus E. Reyes Rodriguez

    Disfruto mucho con lo que editan ademas el soporte teorico me resulta atractivo y muy pedagogico.

  3. A gusto en casa

    Hola, Laura: ¡Me gustan todas! Me encantaría tener una gran librería con todos los ejemplares bien colocaditos y a mano. Estoy contigo en el criterio a seguir para elegir los que van en el estante superior. He disfrutado mucho con todas tus propuestas. Cuando vayas a Madrid, si tienes la oportunidad y no lo conoces, no dudes en visitar el Museo Cerralbo (no recuerdo si ya te he hablado de él). Es un edificio maravilloso, tanto continente como contenido, que merece la pena descubrir. Entre sus joyas se encuentra una biblioteca maravillosa y mágica con un pequeño piso superior al que se accede por una escalerita oculta. ¡Te va a encantar! Un besazo!

    • AllThatIsChic

      Hola Isa: pues estuve en el Cerralbo, debe hacer un par de años. Me encantó (sobre todo el salón de baile y aquella magnífica lámpara de cristal veneciano en tonos rosados, algo increíble). Sin embargo, no recuerdo haber visitado la biblioteca ni que dieran opción a ello. Tendré que volver a ir e insistir. Un beso y gracias por decírmelo.

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