Decoración / Vida y estilo
Decoración

Jaime Parladé

Constance descubrió esta semana a Jaime Parladé en la librería de Caixaforum en Palma, en la que podemos encontrar libros que abarcan temáticas relacionadas con fotografía, diseño, arte, ilustración, etc. Muchas veces, en este espacio (ubicado, por cierto, en la planta baja de uno de los edificios más emblemáticos de esta ciudad) ella consigue verdaderas gangas con los llamados coffee table books: libros de gran formato y tapa dura con buenas ilustraciones que, en la actualidad, se han acabado convirtiendo en un complemento decorativo, para ejemplo; la foto de portada que nos ha hecho esta tarde en su propia mesa de centro a la hora del café. Si es que cuando Constance se inspira, desmonta la casa y vuelve loco a Danvers moviendo trastos de un sitio a otro. ¿No os parece muy agradable leer o contemplar esta clase de libros a la hora del café, cuando deseáis relajaros y no pensar en problemas?  Como a veces preguntáis dónde se pueden encontrar algunos de los volúmenes que comentamos aquí, os dejamos este enlace de Amazon.  En Casadellibro podéis encontrarlo al mismo precio, y parece ser que en ninguna de las dos tiendas hay gastos de envío.  En otra web, o en tiendas físicas sube a tres euros más.

La verdad es que la edición es exquisita con fotografías de Ricardo Labourgle y Derry Moore y prologado por Ana Dominguez Siemens. En esta monografía podemos contemplar ilustraciones de veintisiete casas proyectadas por Parladé. Alguna de ellas, en Mallorca, por cierto. Constance nos ha sacado una foto del interior del libro:

Y sin más preámbulos, nos vamos a aproximar a la figura de este decorador.  Jaime Parladé nació en 1930 en San Sebastián y falleció en Marbella el 18 de enero de 2015.  Su nacimiento en San Sebastián se produjo por casualidad, ya que su madre se había desplazado hasta allí desde Tánger, donde su padre estaba destinado como militar e ingeniero. Tanto le gustó la ciudad al padre de nuestro protagonista de hoy que, finalmente, la familia vivió allí hasta el año 1954. Posteriormente regresaron a España y se fueron a vivir al cortijo de Alcuzcuz, situado en la serranía de Ronda  en el pueblo de Benahavis en la Costa del Sol. Este cortijo (ahora convertido en un Boutique Hotel) fue construido por el abuelo de Jaime Parladé en 1870. En 1954 fue remodelado por el propio Jaime y el cambio más importante de esta reforma consistió en convertir la capilla en una habitación para huéspedes, aquí tenemos la fotografía de esta habitación en la actualidad:

Vía www.alcuzcuz.com

Con el transcurso del tiempo, el padre de los Parladé decidió que Jaime y sus hermanos debían ir a estudiar a Málaga y los matriculó en un colegio de jesuitas. En Málaga vivieron con su abuela durante dos cursos. Rememoraba, Parladé, en este libro que, en la casa de su abuela en y la de la hermana de ésta, siempre se hablaba de antigüedades y ambas casas eran visitadas continuamente por estraperlistas a las que su abuela y su tía abuela les compraban de todo. Recordaba igualmente que en ambas casas se cambiaba constantemente el mobiliario de un lugar a otro y que los adultos de la familia se pasaban el día discutiendo por dos cuestiones, por un lado; por la autenticidad, fecha y procedencia de determinadas antigüedades, y en segundo lugar;  por el emplazamiento más adecuado para cada mueble u objeto. Es natural que viviendo en estas circunstancias, se fomentara la inclinación de Parladé por la decoración, aunque la base de toda su inspiración se fomentó en la ciudad de Tánger.   No le gustaba que le dijeran que tenía “buen gusto”, de hecho, no soportaba esta frase y decía al respecto: “A mí a veces me dicen que fulano o mengano tienen buen gusto y me quedo como una ostra, pensando que si eso es lo que llaman buen gusto… En cambio, de otra persona me lo dicen y sí, encuentro que tiene ese buen ojo para discernir. Yo creo que más que buen gusto lo que hay que tener es buen ojo para ver las cosas. Es decir, la capacidad para entrar en un sitio y ver algo que te interesa y que te gusta. En realidad, en mi caso, lo que veo y me llama la atención tiene más que ver con la excentricidad que con la calidad de un mueble u objeto. En el fondo tengo que decir que soy bastante cutre, me gusta el arte pobre, no puedo soportar el barniz”.

En la calle Marqués de Riscal de Madrid, Matilde Montagud (abuela de Jaime Parladé) poseía un edificio. Jaime heredó el ático y lo remodeló. La foto superior pertenece a su dormitorio, que era totalmente circular. El techo está pintado con la rosa de los vientos señalando los puntos cardinales. La moqueta es de Robert Kime y lo más maravilloso de esta casa era el cuarto de baño con persianas que vamos a ver a continuación, un placer bañarse aquí:

Con el paso del tiempo este ático acabó resultando demasiado grande para el poco tiempo en que Parladé lo habitaba y terminó dejándolo aunque conservó algunas habitaciones en el sótano del edificio.

Foto superior: terraza del ático de la calle Marques de Riscal.

Foto superior ático de la calle Marques de Riscal para el que se utilizaron papeles pintados a mano que coordinaban muy bien con los grabados.

Foto superior ático de la calle Marques de Riscal: habitación de huéspedes con papel pintado a mano y dosel.

En la foto superior: fotografía del interior de un palacete  construido según los planos de Philip Jebb y finalizado por Richard Lincoln. Lo que más le gusta a Constance es la tela de Fortuny con la que se tapizaron las paredes del salón. A continuación, pasamos a ver el comedor:

El comedor (foto superior) está tapizado con telas de muaré (produce un efecto que asemeja al mármol o a las ondas en el agua) y telas de Benninson.

A pesar de la inclinación de Jaime por las artes decorativas, su padre tenía previsto que estudiara para diplomático y lo mandaron a estudiar a Granada. Allí vivió en el Carmen Matamoros en un ambiente muy bohemio. Estudió dos años de Derecho y empezó a conocer gente de lo más variopinto sin perder nunca de vista su pasión por las antigüedades.

Al fallecer su padre, Jaime heredó Alcuzcuz  y la vendió. Posteriormente se instaló en Marbella y puso junto a Duarte Pinto Coelho una tienda situada en los pies de la Iglesia de la Encarnación denominada Tartana. Desde ese momento empezó a recibir cada vez más encargos de decoración y llego a un extremo en que tuvo que empezar a replantearse su forma trabajar: “mi modo de trabajar tuvo que cambiar, ya no era cosa de hacer algo gracioso sino que tenía que pensar en proporciones, luz y miles de otras cosas de un modo mucho más serio”.

No le gustaba hablar de su obra ni analizarla. Le gustaba cada detalle, cada pieza que encargaba a un artesano y comprobar que todo se realizaba según sus indicaciones. Sentía rechazo por el mueble francés de lujo, por los bargueños españoles (salvo los gaditanos de laca), por las fotografías familiares en marco de plata, por la porcelana de Sajonia, por las flores artificiales y por las plantas gigantescas en los interiores de las casas.  Sin embargo; le encantaban los espejos (bien colocados), las chimeneas (a las que consideraba el ombligo del salón), las telas de rayas para cortinas y para tapizar butacas y en general la mezcla, le encantaba mezclarlo todo sabiamente.

 

En la Sierra Norte de Sevilla se encuentra esta casa diseñada en 1982 por el arquitecto Cesar Leyva, en la foto superior podemos contemplar su magnífica biblioteca.

En esta finca de Ciudad Real Parladé se encargó del pabellón de monterías (foto superior).

Jaime Parladé  fotografiado en el interior de una casa mallorquina (foto superior) de la que hablaremos en la última fotografía.

Casa en Punta Negra (Mallorca, foto superior). Esta casa de playa con vistas al mar está decorada con infinidad cuadros de barcos veleros.

En este chalet de Gstaad, el salón (foto superior) está tapizado con una magnífica toile de jouy con motivos de monumentos españoles de Gastón y Daniela.

Esta vivienda situada en una finca de Mallorca, era originalmente una casa de colonos. La reforma corrió a cargo del arquitecto Richard Lincoln y de los interiores se encargó Parladé. Lo que más le gusta a Constance de esta casa mallorquina es el hecho de que se hayan utilizado cerámicas sicilianas, alfombras persas y hasta papeles con motivos chinescos.

Y con este breve recorrido sobre la figura de este maestro del interiorismo nos despedimos hasta la próxima entrada (en la que hablaremos de bordados) no sin antes desearos un agradable fin de semana ahora que el buen tiempo nos acompaña.

Feliz sábado.

¿Os ha gustado esta entrada?, si es así, os damos las gracias por compartir.

 

Fotos AD España

Este artículo tiene 2 comentarios

  1. retroyconencanto

    Qué interesante, Post, Laura. Nos ha gustado mucho conocer a Parlade y ver la cantidad de proyectos increíbles en los que trabajó. Esa frase suya en la que afirma que “en el fondo tengo que decir que soy bastante cutre, me gusta el arte pobre, no puedo soportar el barniz”, tiene como resultado mezclas increíbles de materiales naturales, incluso humildes como el mimbre o la enea, que en sus manos alcanzan altas dosis de elegancia.

    Un beso grande de las dos

    J&Y

    • AllThatIsChic

      Es que el mimbre y la enea caben en cualquier lugar, no sólo en un ambiente rústico. Si sabes combinarlo pueden
      ser tan elegantes como cualquier otro objeto, en principio, más valioso. Pienso que el encanto reside en saber
      mezclar piezas e introducirlas en los sitios más inesperado. El mimbre y la enea en el salón, la plata en la cocina, por ejemplo.
      Un beso!

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