Decoración / Vida y estilo
Decoración

Dumfries House: el mejor legado de Thomas Chippendale

En el año 2007, Dumfries House, uno de los conjuntos de arte decorativo más impresionantes del mundo se salvó de desarticularse y pasar a manos de coleccionistas privados. Dumfries House constituye un ejemplo inigualable de cómo se cuida el patrimonio histórico con seriedad.

Dumfries House es una residencia neoclásica situada en  Escocia y construida por el quinto conde de Dumfries, un militar de carrera que había destacado en las guerras europeas. Por sus servicios, Dumfries acababa de recibir la Orden del Cardo, distinción que, de la noche a la mañana, lo transformaba en Grande del Reino. Dada la situación, Lord William, abrumado, decidió que necesitaba una casa nueva: las tierras de de Dumfries eran extensas y rentables, pero la casa original era una torre todavía medieval con una casa renacentista mal adaptada a uno de sus laterales.

En 1747 se comunicó con William Adam, el mayor arquitecto escocés de la época, para encargarle una nueva residencia a la última moda. Adam murió poco después, sin empezar ni siguiera el proyecto, por  lo que, el encargo pasó a sus tres hijos, John, Robert y James.

Gran Bretaña en el siglo XVIII había cerrado por fin su período de inestabilidad política y guerras civiles. El país había despegado de un modo increíble y finalizaría los 1700  como principal potencia mundial. En términos culturales: Gran Bretaña dejó de depender de Francia en arquitectura, música y estética y comenzó a producir sus propios estilos y además,  a lo grande. Esta época, pasará a la historia como el período Georgiano: el primer aporte inglés independiente y sólido a la  cultura visual del mundo. Aunque el termino Georgiano es poco preciso: se puede definir como  todo lo que se creó y fabricó durante el reinado de los tres primeros reyes Jorge (1714-1820).  El periodo Georgiano abarca los estilos rococó, neoclásico y regencia. Diseñadores como Kent, Thomas Chippendale, Hoppe y Robert Adam en arquitectura de interiores, tuvieron durante esta etapa una influencia muy determinante.

En 1751, Lord William firmó un contrato con los hermanos Adam para la construcción de una gran mansión “en estilo moderno”, es decir;,en un neoclásico refinado y con escasa ornamentación. El proyecto estaba destinado a tres edificios alineados formando un prado: uno mayor y de tres pisos y otros dos laterales más pequeños con un total de 21 dormitorios y varias salas. El conjunto ocupaba 100 metros de fachada, asomado a un gran jardín.

La obra finalizó bastante rápido, en 1759 y de la mano de Robert Adam entraron los otros dos nombres más representativos del diseño georgiano.  Robert Adam le recomendó a su cliente que comprara los principales muebles a Thomas Chippendale (ebanista inglés que se dedicaba al diseño y fabricación de muebles y era junto a Thomas Sheraton y George Hepplewhite uno de los mejores creadores del mobiliario del siglo XVIII inglés)  y las vajillas de honor, por supuesto,  a Wedgwood.  Lord William  le hizo caso y su casa pasó a tener uno de los mejores conjuntos de mobiliario Chippendale de ese periodo, y por encima de todo,  el que mejor que se ha conservado.

Dumfries House pasó los siguientes tres siglos con pocas modificaciones. Se le fueron agregando muebles y objetos de diferentes estilos hasta principios del siglo XX  y las alas de la casa fueron ampliadas hacia 1897.  En esta etapa nunca se tiró nada ni se modificaron los interiores ni siquiera se renovó el mobiliario. Restaurada una y otra vez, Dumfries siguió siendo una casa del siglo XVIII. Sus dueños –ahora los marqueses de Bute– la mantuvieron pese a la decadencia de la agricultura británica y a los fuertes impuestos que acribillaban su patrimonio.

El séptimo marqués, John Colum Crichton-Stuart,  decidió  vender la casa, las 800 hectáreas que le quedaban y todo su contenido. Iba a ser una gran subasta a cargo de Christie’s. Los patrimonialistas se movilizaron enseguida, pensando en hacer una oferta por el conjunto, para mantener las colecciones en un solo lugar y abrir la casa al público. La ley patrimonial de Gran Bretaña no permitía que  Dumfries House pudiera ser demolida, “modernizada” o modificada. Pero su dueño podía vender libremente todo el mobiliario, que se dispersaría en colecciones privadas.

A partir de ese momento a instancia del National Trust of Scotland, la institución que administra el patrimonio público escocés y vigila el privado, comenzaron las colectas y donaciones. Al parecer, las discusiones y negociaciones duraron casi tres años. Días antes de la subasta se habían reunido 50 millones de dólares, mucho menos de lo necesario. Fue entonces cuando el príncipe de Gales levantó el teléfono y “prestó” 40 millones de dólares más, con lo que el marqués anunció que vendía la casa, su contenido y algo de las tierras a la nación, y se suspendía el remate.

Christie’s,  produjo también un catálogo sobre esta casa:  dos tomos con unas 700 páginas en total, una producción fotográfica simplemente ejemplar y con un nivel de autoridad y conocimiento que colocan a este libro entre los mejores producidos sobre el período. En la actualidad, estos dos volúmenes se pueden encontrar en ventas de libros de segunda mano.

A Constance le ha llamado la atención ese “préstamo” efectuado por el Príncipe de Gales, y ha consultado con uno de los mejores especialistas en derecho mercantil que conoce, al que además le dedica este post.

La pregunta que le ha formulado a este especialista es la siguiente: ” ¿Es, a partir de ese préstamo, el príncipe de Gales, socio o propietario de esta casa? ¿se le devolverá algún día ese préstamo?”, a lo que el primero le ha respondido literalmente:

“Querida Constance:

Un trust británico es una figura jurídica compleja y de difícil comprensión para el resto de los europeos. Es un ente con personalidad jurídica que se constituye con un patrimonio ajeno que pasa a ser propiedad del trust, si bien los resultados que se obtienen se destinan, en parte, a los beneficiarios del trust. Cuesta mucho comprender que una cosa que es tuya y de la que tienes beneficios realmente no te pertenezca, sin embargo, esta figura,en la cultura británica, está totalmente implantada y existen grandes bancos que son quienes constituyen estas sociedades. Desde mi punto de vista, los cuarenta millones que aportó Carlos de Inglaterra se diluyen en el trust y no es socio porque el trust no tiene socios. Puede haber obtenido algún beneficio fiscal, pero su aportación no le supone que pase a detentar derecho alguno sobre  Dumfries House.”

Mientras muchos anticuarios y coleccionistas se quedaron con las ganas de adquirir y negociar con todo el mobiliario, otros festejaron la conservación esta casa casi única.

Dumfries House esta hoy abierta al público.

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Arquitectural Digest UK, March 31, 2008 Fotos: Derri Moore

Este artículo tiene 6 comentarios

  1. Gonzalo Ornelas

    EXCELENTE INFORMACION Y PRESENTACION

  2. Felipe Gazmuri

    Que extraordinario esta pagina con articulos tan bien redactados y documentados , maravillas las que muestran y preciosos los lugares que indican.
    Maravillas de la creación de seres humanos con un gusto exquisito .
    Felicitaciones a los que hacen posible todo esto.

  3. Joaquin Fernandez

    He quedado asombrado con el interesante artículo y las excelentes fotografías sobre Dumfries House; también me confirma la gran sensibilidad y responsabilidad cultural del Príncipe de Gales, a quien siempre he admirado.

    • AllThatIsChic

      Gracias por comentar Joaquin. Con respecto al Príncipe de Gales, comparto su opinión.
      Un saludo.
      Laura

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