Decoración / Vida y estilo
Decoración

Protagonista: François Catroux

Dice literalmente François Cartroux, el protagonista de este post que:  «La escuela sólo te puede enseñar técnica pero no un estilo».  «Y no puedo estar más de acuerdo con él. Entiendo el estilo como una constante en la forma de ser, hacer, interpretar, crear, hablar, pensar, vestir, caminar o reaccionar que hace que una obra, ya sean los primeros acordes de una pieza musical,  una pintura, arquitectura o una persona sean reconocidas al instante. No es un concepto fácil de definir ni de hallar en nuestro día a día. Pero, sin lugar a duda, el estilo no se aprende».

Catroux derrochó estilo en sus trabajos, como también lo hizo David Hicks, de quien hablamos no hace mucho en esta otra entrada. De hecho, gran parte del modernismo y el vuelco, en lo que a decoración de interiores se refiere, que podemos apreciar en el estilo de Hicks fue desarrollado paralelamente por François, quien también contrastó la arquitectura histórica con elementos modernos y atrevidos, y al igual que Hicks,  se abrió un hueco, que lo diferenció de la masa, en el mundo de la arquitectura de interiores. No voy a negar que ambos tienen en común el hecho de haber contraído matrimonio con mujeres muy conocidas en esos años y, queramos o no, esa circunstancia les sirvió de perfecto trampolín para hacer despegar sus carreras. Lo que es innegable es que ambos tienen un estilo reconocible.

Domicilio particular en París.

Catroux ama lo simple y la calidad a un mismo tiempo, nunca cede al gusto de sus clientes, detesta el mobiliario Art Noveau, respeta profundamente la arquitectura del siglo XVIII y los edificios antiguos en general, si bien su éxito se debe al diseño contemporáneo. Nunca hará desaparecer todo lo antiguo: luchará para que conviva en armonía con lo nuevo.  Esa convivencia entre lo viejo y lo nuevo quizá sea la característica que más define su trabajo. El resultado del estilo Catroux se hace patente cuando al observar sus diseños de los años sesenta, percibimos que no es necesario dar un giro a sus interiores o actualizarlos: siguen siendo frescos en la actualidad. «Decía el propio Catroux que esa atemporalidad sólo es posible si eliminamos lo superficial sin llegar al minimalismo».

Rincon un apartamento parisino. Foto Oberto Gili para Vogue.

 

Comedor del apartamento parisino de la fotografía superior. Foto Oberto Gili para Vogue.

«Le estaba comentando a Danvers durante el almuerzo, que me cansa un poco una constante que tienen muchas revistas (ya sean de decoración o no) a la hora de definir el estilo Catroux (y el de muchos otros creadores): se olvidan de hablar de su trabajo y se centran en su biografía. Queridos lectores, podéis hacer la prueba si os apetece. Siempre nos cuentan que Catroux contrajo matrimonio en los años sesenta con una musa de Yves Saint Laurent y que, desde 1968,  hizo una cartera de clientes formada por la élite mundial, a partir de ahí: empieza toda la retahíla de apellidos aristocráticos, ilustres, ricos y famosos, sin embargo; pierden por completo de vista las características de su trabajo;  los detalles que conforman sus ambientes; los materiales que utilizaba o con los que experimentaba (utilizó plástico, acero, bronce y latón); sus fuentes de inspiración (de las que hablaremos más adelante) que también nos pueden servir a nosotros en un momento u otro; su paleta de colores en blanco, beige y gris; su sensibilidad para comprender el contexto en el que trabajaba; sus composiciones ordenadas y su sofisticación innata.

Biblioteca de un apartamento de Nueva York que proyectó en el año 1990.

 

Apartamento parisino del siglo XVIII. Aquí Catroux respetó la carpintería y las molduras. Se atrevió a tenir el parqué en un color muy oscuro.  Atención al contraste entre el suelo y las paredes. Foto Oberto Gili para Vogue.

 

Interior de una casa en Los Ángeles. Año 2012. Fogografía Douglas Friedman vía AD

 

Con su esposa Betty en su apartamento de parís en un fotografía de 1970 vía Vanity Fair

Nacido y educado en la Argelia colonial francesa, François Catroux nunca estudió diseño él siempre dice que se lo debe a todo a su abuelo paterno: el Mayor Catroux, nacido en 1877 en Limoges que empezó su carrera militar como agregado en Argel y fue hecho prisionero por los alemanes durante la Gran Guerra mientras comandaba un batallón en el Frente Occidental francés. George Catroux, durante su cautiverio coincidió con Charles De Gaulle, que por aquel entonces era Capitán de Infantería. Cuando estalló la Segunda Guerra Mundial Catroux rompió con el Gobierno de Vichy y se fue a Londres, donde se unió a De Gaulle en el movimiento de la Francia Libre. Pués bien, dice siempre François, que fue su abuelo Georges quien le abrió los ojos al mundo de los interiores más bellos que jamás pudo imaginar. Gracias a los contactos de su abuelo pudo visitar las mejores casas de París, apreciar su arquitectura y sus interiores. Aquí tenemos la base de su formación y de su inspiración, o al menos, una gran parte.  En 1963 Catroux se marcha a Nueva York y empieza a trabajar como redactor freelance para la revista Elle, a partir de ahí, le llega su primer encargo: reformar un palacio milanés propiedad de una famosa diseñadora. Paulatinamente, irá realizando un encargo tras otro durante cuarenta y cinco años.

Apartamento de diseñadora Diane von Furstenberg en París fotografía vía AD

 

Apartamento de diseñadora Diane von Furstenberg en París fotografía vía AD

 

Apartamento de diseñadora Diane von Furstenberg en París fotografía vía AD

 

Apartamento de diseñadora Diane von Furstenberg en París fotografía vía AD

 

Apartamento de diseñadora Diane von Furstenberg en París fotografía vía AD

 

Apartamento de diseñadora Diane von Furstenberg en París fotografía vía House and Garden

 

Apartamento de diseñadora Diane von Furstenberg en París fotografía vía AD

 

Casa en la Provenza de Françóis Catroux. Frografía François Halard

 

Casa en la Provenza de Françóis Catroux. Frografía François Halard

 

Casa en la Provenza de Françóis Catroux. Fotografía François Halard

Con estilo Catroux nos despedimos e iniciamos septiembre esperando que la vuelta a la rutina os resulte fácil y hasta placentera. Algunos empezamos a respirar, a poder abrir las ventanas y a sentir la brisa sin necesidad de aires acondicionados… «eso son lujos y no los cuarenta y un grados que hemos tenido que soportar algunos días en este rinconcito del Mediterráneo, que ya está bien», murmura Constance desde el balcón contemplando el bullicio de turistas que todavía pasean por la ciudad.

Nos vemos en la próxima entrada.

Si os ha gustado el artículo, os damos las gracias por compartir.

 

 

Este artículo tiene 3 comentarios

  1. retroyconencanto

    ¡Hola, Laura! ¡Siempre aprendemos contigo! Es increíble la cultura que derrochas en decoración. No conocíamos a Catroux y su trabajo, lleno de talento, pero nos quedamos con el apartamento de Diana en Nueva York.

    Besos mil de las dos.

    J&Y

  2. retroyconencanto

    Laura, por aquí nos colamos para decirte que no podemos comentar en tu último post… No nos aparece este apartado. Lo volveremos a intentar más tarde por si es un problema nuestro…

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

Este sitio web utiliza cookies para que usted tenga la mejor experiencia de usuario. Si continúa navegando está dando su consentimiento para la aceptación de las mencionadas cookies y la aceptación de nuestra política de cookies, pinche el enlace para mayor información.plugin cookies

ACEPTAR
Aviso de cookies