Decoración / Vida y estilo
Vida y Estilo

Haute Bohemians: Miguel Flores-Vianna

Haute Bohemians lleva por título este libro de Miguel Flores-Vianna editado por Vendome del que hace tiempo que deseábamos hablar en este blog. El bonaerense Miguel Fores-Vianna es fotógrafo internacional y ha trabajado para las revistas Elle Decor, House and Garden, AD España y AD Alemania. Dice no tener iconos de estilo pero que admira a cualquier persona cuya forma de vida se refleje en su forma de ser, en su estilo.

Para elaborar este libro viajó por todo el mundo con la intención de fotografiar diversas casas de diseñadores de moda, anticuarios, decoradores, arquitectos, paisajistas y artesanos. Podremos contemplar espacios muy suntuosos y otros mucho más modestos, pero, sin lugar a duda, todos poseen encanto y elegancia.

El diccionario de la RAE define a un bohemio como «una persona de vida libre y poco organizada; en especial el artista de vida poco convencional».

París fue, durante el siglo XIX y buena parte del XX, lugar de acogida y paraíso soñado para todo el que se consideraba artista. La bohemia parisina era la esencia de la vida bohemia. El Barrio Latino y Montmartre albergaron a pintores, escritores, bailarinas, etc. Todos ellos, herederos del Romanticismo, se sentían incomprendidos frente al fuerte desarrollo industrial de aquella época y al triunfo de la burguesía. Escritores como Victor Hugo, Baudelarie, Alejandro Dumas y pintores como Toulouse-Lautrec o Delacroix, formaron parte de este grupo, entre otros. De hecho la bohemia parisina probablemente sea lo primero que nos viene a la mente cuando pensamos en este término.

«Pero … ¿Qué es un bohemio hoy?» me pregunta Constance, quien siempre ha sido poco amante de este estilo de vida (aunque sí de su estética), a quien no le gusta en absoluto que se hable de forma despectiva de los valores burgueses y quien reconoce ser capaz de admirar y comprender a un bohemio: «siempre y cuando no se comporte como un parásito».

Los llamados «Haute Bohemians» de Flores-Vianna, son todo ese conjunto de artistas (por darles una denominación común) cuyas casas reflejan sus viajes, sus lecturas, su cultura, su trabajo («ojo, no nos olvidemos de trabajar, que las musas llegan trabajando y no hay vuelta de hoja», replica Constance) y en definitiva su pasado. Residen en lugares tan característicamente bohemios como París, Ibiza o Tánger y en otros más insólitos como : Berlín o San Rafael en Argentina.  Ninguno de ellos siente la necesidad de contratar a un decorador para hacer sus interiores ni para sentirse a gusto en ellos. No buscan la perfección, sino todo lo contrario; disfrutan de un interior con errores.

Y con todo lo expuesto, nos vamos a la galería de fotografías.

Empezamos con este interior del Château de Montingny, situado en el norte de Borgoña (a unas dos horas de París) que cuenta con una fortaleza del siglo XII y una capilla renacentista. El Anticuario inglés Andrew Allfree, pintó las paredes de esta casa en tonos cálidos:

Interior de la casa parisina de la diseñadora textil Carolina Irving (especialista en arte italiano del siglo XVII).   De ella hablamos brevemente en esta otra entrada. A Irving le gustan las telas hechas a mano,  antiguas, en colores cálidos y que armonicen entre sí. Detesta el beige:

Cocina de la casa del anticuario Andrew Allfree en Normandía, fotografía Miguel Flores-Vianna, via www.thesspaces.com:

Wardington Manor en Oxfordshire, fotografía Miguel Flores-Vianna, via The New York Times. Esta casa (de la que hemos visto otras fotografías en esta entrada), data de mediados del siglo XVI o posiblemente antes. Fue remodelada en 1665 y dos veces a principios del siglo XX. Desde el año 1917 fue residencia de John Pease, primer Barón Wardington y posteriormente de Christopher Pease, segundo Barón Wardington. En 2004 sufrió un terrible incendio y fue nuevamente restaurada:

Esta casa londinense es propiedad de  Nathalie y Amir Farman-Farma (fotografía Miguel Flores-Vianna, via The New York Times). Nathalie Farman-Farma, además de diseñadora textil fue editora en la revista The New Yorker. Para el diseño de sus telas se inspira en patrones de tejidos persas, asiáticos y rusos. Ha logrado dotar todos sus interiores de un estilo elegante y a la vez étnico. Si os gustan estos textitles echad un vistazo a la web de su estudio de diseño textil Decor Barbares. Antes de fundar Decors Barbares, Nathalie tenía otro estudio denominado Tissus Tartares que creo junto a su amitga Olya Thompson. Thompson nació en Moscú y vivió allí hasta los 14 años (Nathalie nació y se crió en las afueras de París).  Las dos mujeres se conocieron siendo vecinas en Greenwich Village y compartieron su pasión por la artesanía y los textiles rusos:

A continuación veremos tres fotografías de Castello Gardena situado en Los Dolomitas (región italiana del Trentino-Alto Adigio) y fue propiedad de Giorgio Francetti (Turín, 18-1-1865-Venecia, 17-12-1922). Francetti fue mecenas y coleccionista de arte. A él se debe la restauración del palacio veneciano Ca d’Oro:

Fotografía Miguel Flores-Vianna, vía The New York Times

Fotografía Miguel Flores-Vianna, vía The New York Times

Fotografía Miguel Flores-Vianna, vía The New York Times

Recibidor de la casa parisina de los restauradores Joseph Achkar y Michele Carriere. Fotografía Miguel Flores-Vianna, via www.thesspaces.com:

Casa en Amberes del decorador Gert Voorjans:

Fotografía Miguel Flores-Vianna, vía The New York Times

Salón de la casa del anticuario y decoradr Christopher Gibbs en Tanger.  Gibbs nació en Inglaterra en 1938. Sus interiores masculinos tuvieron mucha influencia en la decoración de los años 60.

Fotografía Miguel Flores-Vianna, via The New York Times

Habitación de huéspedes de la casa de Gibbs en Tánger:

Fotografía Miguel Flores-Vianna, vía The New York Times

Y de forma bohemia o «altamente bohemia», escuchando el sonido de la lluvia (esperemos que no se desborde como en el mes de junio), nos despedimos hasta la próxima entrada. «Ahora que caigo, cuando oigo llover, pienso en aquella canción de Armando Manzanero, Esta tarde vi llover, es preciosa, pero pienso que cuando la cantaba la destrozaba, el pobre», me comenta Constance.

Os deseamos un feliz domingo y una semana aun mejor.

Nos vemos.

Si os ha gustado el artículo, os damos las gracias por compartir.

 

Imagen destacada
Portada de Haute Bohemians
Fotografía Miguel Flores-Vianna

Este artículo tiene 3 comentarios

  1. Tiny

    Hola Laura, gracias por la información, me voy a comprar el libro.Me ha encantado toda la entrada.
    En Valldemossa también hay muchos bohemios.
    Un abrazo,
    Tiny.

    • AllThatIsChic

      Hola Tiny:
      Pues, me sorprende. Yo situaba a los bohemios en la zona de Deiá. Todos los días aprendo algo nuevo. El libro es fabuloso. Buena elección.
      Un beso.

  2. retroyconencanto

    Definitivamente estos son los interiores que nos emocionan; los que reflejan la personalidad y el estilo de vida de sus moradores, al margen de su sentido de la estética. ¡Ya nos gustaría a nosotras tener ese toque bohemio en nuestras casas y en nuestras vidas!

    Besos mil de las dos

    J&Y

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