Decoración / Vida y estilo
Vida y Estilo

Carmen de Dell’Orefice: elogio a la edad

Tiene exactamente 86 años y es, en este momento, la modelo más longeva del mundo. Hacía tiempo que Constance quería dedicarle un post a Carmen Dell’Orefice, algo así como un homenaje: un elogio a la edad, a la elegancia de saber cumplir años o a la belleza de las diferentes edades. A pesar de que envejecer no es precisamente un proceso que nos entusiasme, debemos reconocer que, sumar años, aun con todos sus achaques y múltiples inconvenientes, también tiene sus prebendas. La vejez es el producto de la sabiduría y la conclusión de todo aquello que hemos aprendido, andado y desandado. Los griegos consideraban este estadio de la vida casi como una enfermedad, sin embargo; no nos bastarían mil palabras en esta entrada para poder enumerar todas las ventajas de cumplir años…

Fotografía vía The Editorial Art

Con el paso del tiempo resolvemos nuestros problemas con mucha más habilidad que en nuestra juventud, porque el hecho de tener más experiencia nos da unas perspectivas mayores y mejores, enfocadas y focalizadas, todas ellas: en lo que realmente importa.  Sí, de acuerdo… puede que sea en la piel, en algunos kilos de más, en las canas, en la pérdida de firmeza corporal, en el desdibujamiento del óvalo facial o en algún que otro dolor oseo o muscular, donde más percibamos los estragos del transcurso de los años, ahora bien: ¿hasta qué punto nos puede afectar todo esto si, en contraprestación, hemos conseguido afianzar nuestra personalidad, nuestro estilo, cualificarnos laboralmente, educar a nuestros hijos e independizarnos económicamente gracias a toda esa experiencia?…

Fotografía vía www.carmendellorefice.com

Fotografía vía L’Officiel, edición de febrero de 2015

«Podéis decirme que estas fotos están retocadas y es posible que, hasta la propia Carmen, aun habiéndose negado a tintar su cabello y aceptando el paso del tiempo, también haya sucumbido a la tentación de efectuarse algún que otro retoque. No he intentado averiguarlo y me da lo mismo. Sólo soy capaz de ver a una mujer de 86 años: bella, espléndida, elegante, con aura de diva (de diva sin complejos, vamos escasos de divas en estos tiempos…) y una personalidad arrolladora: a veces, me recuerda a Cruella de Ville y otras, a una star system del cine americano de principios del siglo XX. Veo en Carmen a una Greta Garbo del siglo XXI que, aun habiéndose arruinado dos veces a lo largo de su existencia, continúa al pie del cañón a los 86 años,  desafiando el paso de tiempo, modelando como ya quisieran muchas de sus colegas de 25 y caminando como una diosa», dice Constance…

¿Su biografía?… es una más de tantas: nació en 1931 en Estados Unidos, en pleno periodo de entreguerras, mientras en su país se estrenaba la película Luces de la ciudad de Chaplin, en España se proclamaba la Segunda República y Europa, en su conjunto, sufría una de las peores crisis económicas de su historia. Carmen es hija de un violinista italiano y una bailarina húngara emigrados a Nueva York. Fue descubierta en un autobús a los 13 años por la mujer de un fotógrafo y a los 15 ya era portada del Vogue americano. Ha desfilado para las principales firmas de moda, ha sido imagen de Rolex, Elizabeth Arden o Revlon y ha sabido adaptar su trabajo al paso del tiempo como pocas.

Sirva Camen de ejemplo (aunque sólo sea hoy, hay miles de ejemplos más; sería injusto escogerla sólo a ella), de cómo deberíamos asumir, o al menos intentar aceptar y admitir el paso de los años: sin dramas, con elegancia, con sabiduría, sin dejar de esforzarnos, sin dejar de aprender. Sin dejarnos.

Antes de pasar al resto de la galería fotográfica, Constance se ha empeñado en citar el fragmento de un librito que tiene por aquí cerca; que, de algún modo, ha servido de inspiración para darle un  título de esta entrada:

«La vejez y la esclerosis hacen progresos, a veces la sangre no quiere seguir corriendo de forma tan normal a través del cerebro. Pero esos males acaban teniendo también su lado bueno; ya no se acepta todo de forma tan clara y apasionada, se pasa de largo sobre muchas cosas, ya no se acusan muchos golpes o alfilerazos, y una parte del ser que en tiempos se llamaba yo, ya está allí donde pronto se instalará el todo».

   Elogio a la vejez
Herman Hesse

Fotografíada por Richard Avedon en 1957

Fotografía vía WMagazine

Fotografiada por Norman Parkinson en 1980

Fotografía vía www.carmedellorefice.com

Fotografía vía www.carmedellorefice.com

Fotografía vía Fashionhorrors

Fotografia vía Getty Images

 Fotografiada por Norman Parkinson

Fotografía vía Model Diary

Fotografía via NotiNerd

@Stefania Voso.

Fotografiada por Norman Parkinson, año 1960

Fotografiada por Norman Parkinson, año 1981

Fotografía vía www.carmendellorefice.com

Fotografía vía SG Magazine

Fotografía vía Trendencias

Fotografía vía www.carmendellorefice.com

@Andrea Rolfe

Fotografía www.carmendellorefice.com

Y con Carmen nos despedimos hasta la próxima entrada no sin antes desearos un buen inicio de semana.

¿Os ha gustado el artículo?, si es así, os damos las gracias por compartir.

Este artículo tiene 2 comentarios

  1. retroyconencanto

    ¡No es posible que esta señora tenga 86 años! Sabemos que sí, pero nos resulta inexplicable… Tiene un aura y un magnetismo increíble y, una genética prodigiosa… Mas allá de retoques quirúrgicos y fotográficos, la elegancia natural de Carmen se impone y prevalece.

    Besos mil de las dos

    J&Y

    • AllThatIsChic

      A mí también me resulta inexplicable. Es divina y creo que ha sido lo suficientemente inteligente para adaptar su trabajo a su edad. Creo que eso no debe ser nada facil en ese mundillo. Un beso a las dos.

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