Decoración / Vida y estilo
Decoración

Camas a la turca

A las camas a la turca ha querido dedicar Constance este post. Lleva varios días dándole vueltas al asunto de estas camas originarias del siglo XVIII.

«Es para volverse locos, pero locos de remate: lit à ciel, à la duchesse, à la courone, clos, d’ange, a l’impériale, en tombeau, en housse, à chevet, de repos, à l’anglaise, à baldaquin, à balustre, a la douphine, a la polonaise …y el que hoy nos atañe:  à la turque.

Si a principios del siglo XVII, las telas sobrecargaban las camas para esconder las maderas (había más trabajo para un tapicero que para un ebanista en uno de estos muebles), el XVIII francés ya es el no va más. Es precisamente en esta etapa donde a las camas se les da las formas más diversas e inusuales que podamos imaginar.

Fotografía via The World of Interiors

Los salones del siglo XVIII francés se convierten en un espacio monopolizado por el sexo femenino y tienen como norma la libertad de expresión.  Estoy de acuerdo en que se cae en la exageración, en la desmesura, en la aparatosidad y en lo irracional, aunque siempre desde dentro. La razón se encuentra en que, en los pequeños espacios y en los interiores, es donde se puede desobedecer y abandonarse a todo tipo de licencias. La arquitectura exterior, que es la que todos los días da la cara, siempre conserva un equilibrio y una cierta austeridad. Sí, se aceptan adornos, pero siempre serán pequeños y armónicos.  Ahora bien, en esa locura de los interiores reside la magia, la chispa y el encanto de la decoración de esta época.

Estoy pensando en una película que me parece la mejor exposición de mueble de estilo Luis XV llevado a la gran pantalla. Seguro que la mayoría la habéis visto: Las amistades peligrosas basada en la novela homónima de  Pierre Choderlos de Laclos. Extraordinaria, tanto por su argumento como por su ambientación. Pensaba verla por enésima vez este fin de semana, pero eso de recitar una y otra vez las mismas frases del guión de la marquesa de Merteuil (Glenn Close en la película), empieza a resultarme cansino.

En cierto modo, la culpable… o quien puso más de moda este maravilloso artilugio (sigo con la cama a la turca)  es Louise de Mailly-Nerle, Jeanne Antoinette Poisson-Le Normand d’Etoiles, Marquesa de Pompadour y de Ménars (1721-1764), amante (o favorita) de Luis XV (el Bien Amado) (1710-1774), casado con la princesa de Polonia María Leszczynska, hija de Estanislao I. María, al parecer, se cansó de tener hijos (tuvo once y de todos ellos, sólo 7 llegaron a la edad adulta) y el Rey de ella. La lista de favoritas del Rey es larguísima y no las voy a enumerar porque este post, además de aburrir infinitamente a nuestros lectores, no tendría fin. Así que nos quedamos con Madame de Pompadour, amante del Rey durante más de cinco años y su mejor amiga y confidente durante dos décadas.

Madame de Pomadour retratada por François Boucher en 1756

Madame de Pompadour no fue únicamente amante de Luís XV: fue mecenas, impulsora de la gran Enciclopedia francesa, artífice de la Plaza de la Concordia y una apasionada del mueble de época. Debido a ello, se hizo clienta de Jean-François Oeben o Johann Franz Oebe, un ebanista de origen flamenco nacido en Alemania, afincado en Francia y considerado el mejor ebanista de mediados del siglo XVIII en el país galo. Oebe realizó muchos encargos de Madame de Pompadour en estilo rococó. El gusto por la cama turca alcanzó su máximo apogeo en el siglo XVIII cuando Madame de Pompadour hizo instalar una de ellas el Castillo de Bellevue mandado construir por ella en Meudon (Altos -Seine).

La pasión por cualquier cosa exótica en aquellos tiempos dio lugar muebles y accesorios de decoración fuera de lo común, sin embargo; la cama turca no está relacionada con ningún diseño turco, sino que expresa los diseños románticos que inspiraron a los artesanos de aquella época.  Esta cama consta de tres cabezales (cabezal y pie normalmente acolchados y tapizados a la misma altura), y a veces, puede estar dotada de un tercer cabezal que se coloca en toda la longitud de la cama. Vamos a ver un ejemplo:

Fotografía vía www.proantic.com

En otras ocasiones, solía estar coronada por un dosel colgado en la pared. La disposición del dosel (si lo lleva) recuerda bastante al lit à la polonaise, vamos a ver otro ejemplo en esta habitación del Chatèau de Vaix le Vicompte:

Fotografía vía www.all-free-photos.com

Proseguimos la galería con esta cama turca ingeniosamente ubicada como sofá en este interior parisino. Si lo pensamos bien, en la actualidad hacen más función de sofá que de cama. A día de hoy nuestras camas tienen tamaños mucho mayores y son mucho más confortables. Creo que no me resultaría cómodo dormir en una cama de este tamaño. Eso sí, como sofá accesorio es una pieza con mucho estilo. No la cambio por una sofá en forma de “L”, eso desde luego. Atención a la combinación entre la cama y la mesa de centro de líneas rectas, mucho más actual.  Curiosamente esta cama no está pegada a una pared sino frente a una chimenea:

Fotografía www.lombrand.com

En una habitación pintada con frescos azules:

Fotografía vía Veranda

La habitación de un château, en la primera fotografía, una habitación de Versailles en la segunda y dos habitaciones de chateaux franceses con paredes paneladas de madera y cubiertos de seda, telas estampadas y algunas presididas por algún retrato y  siempre situadas contra la pared:

Fotografía vía Architectural Digest

Fotografía vía Architectural Digest

Fotografía Vía Elle Decor

Fotografia vía Millieu Magazine

En la casa del decorador Robert Couturier (ubicada en Connecticut) de quien hablamos en esta entrada:

Fotografía vía www.robertcouturier.com

Una versión más actual de con telas estampadas en tonos azules. Se trata de una de las habitaciones de la casa de la decoradora Alexa Hampton de quien también hablamos en esta entrada:

Fotografía vía Architectural Digest

Una cama a la turca haciendo las veces de sofá en una ambiente más actual

Fotografía vía Traditional Home

Con colcha y dosel en toile de Jouy

Fotografía vía www.thefrenchtangerine.com

El modelo que más me gusta, en estilo Luis XVI, ya lo estoy viendo tapizado en una tela más actual, quizá con rayas azules :

Fotografía vía www.christies.com

Me despido de este post tan afrancesado con una frase de Talleyrand: “Quien no ha vivido el Antiguo Régimen no ha conocido la alegría de vivir”. No sé si este señor estaba en lo cierto, pero no me cabe duda de que una buena parte de la sociedad del siglo XVIII (la más acomodada, no nos llevemos a engaño) posiblemente, disfruto mucho, al menos durante una buena parte de esta época.».

Y nos despedimos hasta la próxima entrada no sin antes desearos un buen fin de semana. ¿Tenéis alguna pieza como esta o parecida en casa?

Si os ha gustado la entrada, os damos las gracias por compartir.

 

Fotografía imagen destacada
www.auktionsverket.se

Este artículo tiene 4 comentarios

  1. retroyconencanto

    ¡Nos gusta mucho como sofá en el salón, Laura! Nos encanta como complementa al resto de los elementos de esta estancia, y le da una nota decorativa diferente y original. ¡Eso de descontextualizar un mueble nos chifla!

    Besos mil de las dos

    J&Y

    • AllThatIsChic

      Me ocurre lo mismo que a vosotras. Me gustan más como sofá (de complemento) en un salón. Como camas no sé si deben resultar cómodas del todo porque las veo muy reducidas si las comparo con las camas actuales. Un beso a las dos y buen fin de semana.

  2. A gusto en casa

    Hola, Laura: Aunque suponía que la cama en cuestión no era un diseño turco, sí que pensaba que de alguna manera tenía relación con esa cultura… ¡vaya sorpresa! Aun sin ser un mueble que me encaje demasiado sí que es verdad que en el post hay propuestas más actuales (como la antepenúltima de rayas de Tradicional Home y la anterior combinada con azules de Architectural Digest) que me encantan. Ahí me inspiraría yo sin problemas para los próximos contenidos del blog. ¡Un besazo!

    • AllThatIsChic

      Hola Isa: Creo que yo le daría un uso de sofá en un ambiente contemporáneo. Utilizando telas actuales reproducidas de telas del siglo XVIII en estampados muy vivos pero la habitación la haría muy fresca. Un beso.

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